
Reyes Aznar.
Esto va a doler…1
Buff…
A veces, puedo ser normal, si me lo propongo, fingir que no me obsesionan las manos de la gente, ni apilar los cubiertos en el cajón sin que se desarmen al cerrar, ni la muerte, ni la Grecia de Pericles, y que todo me da igual, fingir que no hay que arder, que nada es para tanto…, pero nunca puedo fingir escribiendo.
En el verano de mis ‘diecisiete’ tuve un brusco encuentro con el mundo: el primer trabajo, en la heladería del pueblo, el primer accidente en moto, y el primer luto, incomprensible luto. Nadie debería morirse a los diecisiete años, desde luego, no él; no sin invitarme a la fiesta de graduación, no callando aquello que amagó decirme tantas veces, no en tu habitación, en plena noche, no de súbito, no en verano, no a los diecisiete. En aquel momento, vi tan claro como la mañana que la vida se me escapaba a chorros a mí también, y dentro de una lucidez espantosa supe que el reloj descontaba y que Ubi sunt? y que no es justo y que yo no sirvo para los pésames, me da miedo ese sitio y no insistas que yo no voy. Y no fui. Me sorprendió no sacar fuerzas, qué cobarde de mi parte, pero solo podía temblar. Después de aquello, lo único en lo que podía pensar era en lo posible que es morirse en cualquier momento. Solo mucho tiempo después me di cuenta de que, en ese entonces, llevaba razón:
¿Quién te dice a ti que no te puedes morir hoy, quién?

Pasé varios días sin hablar con nadie, pero al fin, una tarde me desahogué; fue la primera vez que escribía una carta sabiendo que nadie iba a leerla, es más, fue la primera vez que realmente escribí lo que me dio la gana, porque sabía que no la iba a leer (él). La carta ya no existe, la quemé y me juré entonces que cuando me tocara a mí, me iría con la satisfacción de haber vivido más de una vida, muchas, la vida, por mí y por todos mis compañeros, por los que ya no y por los que nunca. Y que escribir me iba a ayudar a vivir. Recuerdo a Javier Cercas apuntar en Soldados de Salamina, a propósito del desgraciado Rafael Sánchez Mazas, que «la escritura y la plenitud son incompatibles».
Hacerse mayor es aprender a encajar los “golpes” con cierta clase. Cuando algo duele fuerte, lo peor no es el “doler”, pienso yo, sino saber que dolerá todavía por un buen rato, hasta que nos anestesiemos. El caso es que la necesidad de escribir radica en mí como una cura, como cuando me retuerzo por los cólicos rabiosos de la menstruación y se me alivian a la media hora de tragar la pastilla más fuerte que encuentro en la caja de medicinas y, yéndome en el sopor, siento un gran placer cuando se me adormecen las terminaciones nerviosas. Sigo siendo yo, pero ya no me duele, o al menos, no tanto. O igual no soy yo, es raro, quizá es otra parte de mí al volante. ¿Conocéis la “Ventana de Johari?

Joseph Luft y Harry Ingham propusieron hace ya muchas décadas que todos tenemos cuatro “yoes”: el “yo abierto” es el que muestro al mundo, todos lo ven y yo, también; el “yo oculto” es aquel que yo conozco, pero los demás no han visto; el “yo ciego” es aquello que los demás saben de mí, pero de lo que yo no soy consciente, pongamos por caso, el tic nervioso que te entra cuando ves a la persona que te gusta y el cuarto, el “yo desconocido”, para mí el más interesante de todos, es aquel que nadie puede ver pero ni yo misma conozco; creo que quizá este último nos pasa desapercibido a la mayoría durante toda nuestra vida, porque debiera ocurrir cualquier situación extraordinaria para que, de alguna forma, saliera a la luz. ¿Cómo reaccionarías frente a un evento extremo, llámese incendio/accidente/peligro grave? Quizá nunca lo sabremos porque, quizá, nunca suceda, pero, ¿y si sucede? Según yo, aquí es donde se aloja el miedo, pero el miedo muy verdadero y ‘mucho irracional’, el que tenemos más clavado adentro. Cada vez que tengo que dar vida a cualquier personaje, lo primero que hago es rellenar estas cuatro casillas, o pedir a mis actores que las rellenen, para conocerles (a los personajes, digo) y saber a qué atenernos.
Estaréis de acuerdo conmigo en que «no se puede escribir durante la tormenta«, (y a quien diga lo contrario, le reto a un duelo a primera sangre), pero lo que no tengo tan claro es si escribimos porque nos pasan cosas o nos pasan cosas porque escribimos; porque escribir es también ordenarse por dentro, y aunque nos pasen (las cosas, digo), si no puedo verlas con claridad, es como si no pasaran. Pasan sin pensarlas, sin pesarlas, sin medirlas, sin tocarlas y para cuando te das cuenta, se te han ido de las manos. Porque uno escribe como piensa, eso es así, y escribe como le pasa.
Yo siento que últimamente no me pasa Nada, como lo sentía la Andrea de la novela en la Barcelona de posguerra, o quizá, sí que está pasando. Lucho y nado en medio de la sequía escrituraria en que me encuentro. Yo, que presumo de que siempre me pasa de todo. Viene de a ratos, (la sequía, digo), porque, en realidad, sí que escribo, pero a saltos y a trompicones o borbotones: estoy ordenando un armario y tengo que salir corriendo a buscar una hoja o una servilleta o lo que sea, y anotar, o peor, ir por la calle, (os ha pasado, ¿verdad?) y tener que tirar todo en cualquier parte, porque llevas los brazos y las manos llenas de algo, y ponerte a teclear en las notas del teléfono, o enviarte un audio a ti mismo; y entonces, mientras suelto lo que llevo en la cabeza, me siento en paz, como si estuviera cumpliendo mi deber, porque eso es lo que hace un escritor, ¿no?, escribir. Pues eso.
Siempre recordaré que hace veintidós años pasé el verano en que me hice mayor, o, al menos, así lo sentía yo entonces, pero el de verdad ha sido este, el que está a punto de acabar, (porque el verano termina el 31 de agosto, en mi cabeza, al menos): el verano en que dejé de ser joven, porque me cayó encima una verdad como un piano, y ahora llevo otro luto, más lógico, pero igual de doloroso, otros primeros trabajos, pero más enriquecedores y otros “accidentes”, pero fuera de la circulación.
Feliz otoño.
Atte.
Reyes Aznar
- La dramaturga de esta carta recomienda que sea leída escuchando esta música: https://www.youtube.com/watch?v=GrQpcI0DdyU&list=RDGrQpcI0DdyU&start_radio=1 ↩︎

